sábado, agosto 20, 2005



Duro deseo de durar: inéditos de Noel Luna

Tengo una imagen mental de Noel Luna (Cidra, 1971), como una foto, a principios de los años noventa. En ella está ubicado al costado de una tarima frente a la torre de la Universidad de Puerto Rico. Fatiga unas décimas en una improvisada "controversia" ante un centenar de estudiantes. Mucho ha llovido desde aquel 1992 de pasquines y consignas, y ese paso del tiempo se deja entrever en la solidez de la obra de Noel a lo largo de una década. Galardonado con dos importantes premios (Certamen de Poesía del Ateneo Puertorriqueño 1996 y Premio de Poesía El Nuevo Día 2000), Noel ha dado a la imprenta dos poemarios: Teoría del conocimiento (2001) e Hilo de voz y otros poemas (2005). Los inéditos que aparecen a continuación integran Susquehanna, serie armada a partir del exilio académico del poeta en los Estados Unidos. En estos poemas de alto vuelo conceptista el llamado es hacia la cercanía, pero se trata de una proximidad que en la letra se reconoce como fútil, y ante la cual al sujeto poético no le queda más remedio que insistir en la busca de los vestigios de su melancólica aprehensión. El rastro que dejan estos poemas recuerdan la escritura del norteamericano George Oppen, desconocido, por cierto, en nuestra lengua. Buen provecho.


Susquehanna
1
Augurio
inevitable
la intensa mancha roja
sobre el agua
del Río Susquehanna

la ventana
la deja
pasar
y re–
posar
en la pared

antes que la noche
caiga
y
la
deshaga
habrá avanzado
en la corriente
a quién sabe
qué punto
de la orilla
quién
sabe
por qué.


2
Fijo
la mirada
sobre el río

pierdo
todo aquello
que rodea
sus márgenes

la corriente
casi imperceptible
bajo el roto
espejo de las aguas
devuelve
sólo máscaras
que miran
que me miran en silencio.


3
Cierto
que una gota
se parece
a las otras

que su roce es tan
escurridizo
como aquél
que causara
la sorpresa
de Heráclito

(: dichoso quien no ha visto
más río que el de su patria)?

4
Si tan sólo
olvidara
el calor
de las aguas
del recuerdo
podría
sumergirme
en él
como en la noche
y el silencio.


5
¿A dónde
prometes
llevarme
si
te sigo?


6
Alga y dedos
juntándose en el fondo.
Alga y dedos
tejiendo el paño húmedo.
Alga y dedos
rompiéndose en la espuma
y presionando al pez
contra la sal.

(Cidra, 1993)



7
En la superficie
del mar está mi sombra.
La sucesión periódica
del oleaje borra
su forma entre la espuma.
Imagen de mi cuerpo
fundiéndose a la danza
del agua.
Imagen de mi cuerpo
danzando los motivos
del canto.
En la superficie
del mar está mi sombra
y mi voz sumergida
no la alcanza.

(La Habana, 1997)



8
Cada vez
se aleja más
la hora
propicia

cada vez
son menos
los momentos
oportunos
al suceder
sin trabas
de la lengua

cada vez
se cierra más
la puerta
de regreso.




9
–Qué río

se abre paso en tu silencio.


10
Piedra
sobre
piedra
coloca la corriente
la secreta
cómplice
igual que fina tela entre
–tejida
con el don de
la araña

piedra
sobre
piedra
creciendo el suave limo
que cambiará
los golpes
de la barca que encalle
en ligera caricia
y bienvenida.


11
Tanto
tanto da la gota
da la gota sobre el agua
sobre el agua
: no la siente
: queda intacta.

12
En el otro
costado se deshace
un pequeño
vacío
que los ríos
de mi voz ya nunca
colmarán.


13
Miro el río
desde la ventana
humo reventándome los ojos
humo penetrando mis pulmones
como alcoholes
que rompen lo
que el pulso
de la mano
no ha querido
romper

entre el río
y los ojos
pájaros de fuego que reposan
a ratos en el sucio cenicero.

1 comentario:

  1. Anónimo9:47 p. m.

    mano Nestor, tu lo que parece es un guardia e palito!!

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