martes, septiembre 13, 2005


Boceto en tinta china

En el mandarín escrito,
el día se representa
como una ventana de dos hojas
orientada hacia un perdido hemisferio.
El adiós como un cuadrado trunco
basculando sobre el casco de una barca.
El viento es una equis coronada,
y la grafía de la lágrima
corresponde a una cuenca
nimbada de serpentinas.
Pero es en el dibujo de la escucha
donde esta lengua se magnetiza
hasta rozar el límite de su plasticidad.
Y es que escuchar, en mandarín,
equivale a la vecindad armónica
de tres caracteres: los ojos, las orejas y el corazón.

para Yì Lián

3 comentarios:

  1. emiliana4:25 p. m.

    Néstor, admito que este es tal vez mi favorito de los poemas de tu nueva colección. Como los caracteres chinos, traza toda una serie de comunicaciones, abre pistas hacia un cuento o una serie de cuentos de la manera mas sútil y delicada. Has captado el sabor de la escritura china sin necesidad de las formas rígidas. Me encanta.

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  3. coño, escríbete algo nuevo
    Dale
    \tienes a los lectores en celibeto desde el 13 de septiembre

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