jueves, enero 26, 2006


“Un pájaro disuelto
en las murallas de la tarde”

poemas de
Benito del Pliego

BENITO DEL PLIEGO. Poeta madrileño nacido en 1970. Colaboró junto con Luis Maldonado, Alberto Soto, Yvette Nevares y un tal N. Rodríguez en la redacción de El mono adivino en su versión electrónica. Editó la revista de poesía El Acordeón (Madrid, 1991-1993)­­. Ha publicado su obra en las revistas españolas: Archione, Lúnula, Solaria, Autogiro y Delta Nueve. Es autor de Fisiones (1997), Alcance de la mano (1999) e Índice (Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya 2003). NR


PERFIL

3.

La contracción precede al pálpito. El aliento se enreda deshecho en ramas. Es transitorio batallar buscar la forma.

4.

Buscar la torre, deducir del aire la presencia constante del aire: un lugar para los ojos.

10.

Vuelve a escuchar un batir de palabras. Su lengua, nada entiende. El aliento de la torre las difunde. La entrada.

10.

Rendir el brazo en este bosque. Altura, frescor. Crece la embajada, todo se disuelve en el murmullo.

12.

Teme lo que construye. La atalaya vuelca los soldados, la iglesia el fuego, el mercado no interrumpe sus proclamas.

15.

Grúas y pelícanos se detienen levantando el aire con sus picos: un crepúsculo de salvación entre los cables. De su resplandor emerge la ciudad en bruma suspendida.

16.

Palabras. Allí resurge el aliento contenido por las décadas del polvo. Bien mirado es flor tenaz pues deshoja y construye la ciudad que habitas.

19.

Automóviles transitan en la bruma. Lentitud de los neumáticos. Aires que detienen su ambulancia en el placer de las aceras y junto a ti la muchedumbre ejerce escenas de un pánico pequeño.

20.

Déjase de imaginar lo que topa con las manos y los dedos de la vista. Más allá de la ventana donde el ferrocarril se extiende sólo el ferrocarril podría imaginarse.

26.

Reciben su claridad incógnita: redúcense, expláyanse, desaparecen tras las miradas o se fraguan tenazmente bajo niebla. Restriegan los ojos contra la fundación de tu consuelo pero temen ingresar en los portales que Voluntad derrocha: una mirada inexpresiva, burbuja: viejo hospital que lee su temor en nuestra frente.

27.

No puede imaginarlo: viejos caminos en construcción que viejos pies prefieren. Miras el aire que se pobló de anhelos, pero todo está vacío. Un pájaro disuelto en las murallas de la tarde calcula su inquietud en el silencio.

28.

A quién se olía en la cadencia de la bruma: caras o jirones que se empapan de vacío. Estrecho margen de mirada.

29.

Vaciamiento: la espesa pantalla de grúas nada construye: confianzas.

30.

Un cable. La rotación de la memoria insiste en desistir de lo futuro proclama con gracejo nulidad en la esperanza. Son torretas de luz, seres que detentan cabezas, raro haber, obstinado. Desde allí pensar la nube, la vieja Casa del Reposo recién hecha en el mañana dónde la nuca espera: qué vacuos los vestíbulos y el trasiego: brizna.

31.

Fuego en la chapa de cinc. Soñaba la plaza lengua, manos bocas se confunden. Cansar el paso es decisión sin paliativos. La misma música, su ojera. Ríndanse contra su falda y renuncie a sí: un mundo una ciudad copulan las especies. Ritmo, tacón de nuevo la ojera.

32.

Confusión y cópula. Madera resume vetas que el árbol ejerce: se mira en la boca el vaivén que imagina aceras y ve que los ojos de aquellos la retienen y la asumen: Al andar se aman: lenguas sonidos manos de ti pendientes, de nuestra agitación, abatimiento. Las luces, la escalera mecánica del sueño, balbucear que comunica su sanción y su sentido... La tarde arriba al edificio de mis sogas vierte su tratado negro, oculto bajo radiación.

36.

Quien habitara allí desposeído se halla de su lecho: sus trenzas su pendiente, la lengua que tenaz amarró el espejo a la bruma de las tapias recorre proscrita los cielos mientras todo se desliza en el vacío las plazas.


42.

Rasgada la visión de conjunto la ventana atenta contra la ciudad sin peso. Se crispa la visión y nada distingue salvo el nombre que pensamos. El borde que delimita, la franja de luz que se resiste a ser atrapada rebosa las fisuras conjuntando visión y visión del futuro; añade al deseo del ver un eco, criterio, cadera, aquello que parece aparecer atrapado en la ventana.

1 comentario:

  1. estos perfiles llenos de imágenes trazan un reguero de rostro. me gusta mucho lo que publicas de este muchacho.

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