domingo, febrero 12, 2006

Entre culturas

Hace unos días caminaba por los pasillos de la institución donde laboro cuando un empleado de mantenimiento empezó a hablarme en una lengua incomprensible. Me abordaba con mucha familiaridad, como si fuera un viejo amigo de la infancia. Como desde que me mudé a Estados Unidos hace ya varios años, y ahora que vivo en Canadá, he pasado muchísimo trabajo entrenando mi oído para el inglés, por un momento creí que lo que aquel señor me decía con tanta emoción era alguna vertiente de esta lengua aún misteriosa para mí. El empleado repitió su discurso hasta que mi cara de perdido le dejó entrever que no había forma de que nos entendiéramos, y cambió al inglés. Se llamaba Hazam y era tunecino. Al verme, había pensado que yo también era árabe norafricano. No es la primera vez que reclaman para mí la pertenencia a una cultura distinta a la de mi natal República Dominicana. Tras dieciséis años de vivir en Puerto Rico, la verdad es que no me ha costado mucho habituarme a esta confusión recurrente sobre mi nacionalidad. En un sinnúmero de ocasiones tuve que enfrentar con buen humor la incredulidad de mis interlocutores cuando se enteraban de mi origen: -“!Nene, pero si tú no pareces dominicano!”. Por mucho tiempo achaqué mi repentina metamorfosis a ese español modulado con inflexiones puertorriqueñas que tuve que incorporar a mi repertorio para sobrevivir a la crudeza de los años de escuela secundaria. Pero mi teoría se vino abajo cuando visité La Habana por primera vez y me di cuenta que podía montarme en los taxis para cubanos y comprar en las librerías populares sin ser confundido con un turista. Cuando no tengo nada que hacer, como ahora, me da con pensar que más allá de los rasgos fenotípicos que pudieran acercarme a mis pares caribeños, debe haber algo en mi forma de actuar que remite siempre a otro tipo de configuración: un “ademán”, diría Pedreira; una “cierta manera”, ripostaría Benítez Rojo. Sea lo que sea, gozo un mundo cada vez que se alinean estas confusiones. Por nada cambiaría la sensación de ver las caras transfigurarse ante la inmediatez de un error de juicio, como pasó con el patriarca de aquella familia de segunda generación saudita que me preguntó en Washington de qué parte de Arabia venía yo, o con aquellas inglesas que en un oscuro pub de Birmingham apostaron una ronda de Guinnes a que yo era turco.
Lejos de causarme desasosiego, vivir confundido entre culturas ha sido positivo en múltiples sentidos, aun cuando esa confusión ha implicado situaciones vituperables como aquella ocasión en que me bajaron de un ferry en Brindisi porque el oficial de inmigración italiano pensó que República Dominicana era una provincia de Marruecos. Incluso en esos momentos el exilio ha implicado una pedagogía. Ciertamente, la condición indefinible de mi extranjería me ha brindado, casi sin querer, la oportunidad de ubicarme en una especie de bisagra desde la cual es posible repartir mis lealtades y desenvolverme en múltiples espacios culturales con la naturalidad de un nativo. Disfruto cuando me preguntan si soy boricua, y más cuando estoy en San Juan y me presentan como… ¿el dominicano que soy? NR

foto: Marie Charlemagne



5 comentarios:

  1. mire, usté qué cosa, yo me enteré hace poco que en los E.U le dicen a la República "RD" (ArrDii) en inglés! me morí de la risa en la cara de quién se atrevió a referirse a la vecina de ese modo tan gringolizado. mire, y jajaja, lo de el italiano que pensaba que RD era de Marruecos jaja. esa "cierta manera" a la que se refiere benítez acá no la entienden, estuvimos una clase entera con lo de la "cierta manera" y con la máquina, la máquina, la máquina, y lo que ellos no se daban cuenta es de que no se le puede buscar explicación a que Paulina Bonaparte en "el reino de este mundo" haya preferido el Vudú. besos

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  2. es que para entender esa "cierta manera" de BR hay que ir atrás; quizás empezar por Glissant, por aquello de identificar a su precursor antillano. También rescatar ese ensayito que hizo historia hace unas cuantas décadas y que, con la excepción de Adamari Vilar, Juan Gelpí y Carlos Alonso, ya casi nadie manda a leer: "Estructura, signo y juego en el discurso de las ciencias humanas" (1966), de su majestad Derrida. Con ese ensayete masticado, un poco de Glissant por el lado, una buena zambullida en la santería y mucha fe, entonces los gringos, los gringos de ese hoyo adonde te has metido, querida mía, a lo mejor entenderán esa "cierta manera" que los trae de vuelta y media.

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  3. pues mira que a glissant se lo leyeran y ni así. yo me vou a leer eso que dices de derrida , pa ver si les explico más mejor o los dejo brutus. les dije que todo tenía que ver con jartarse de mangú, patitas de cerdo y coger ñaquis y cantos de tos laos. les dije que carpentier escribía barroco porque quería que a uno le dieran ganas de comerse esas oraciones, párrafos hemorrágicos como una buena viscerita ensangrentá, que por eso al final del Reino un buitre se come a Ti Noel, y pensaron que no hablaba en serio. les dije que qué chiste tan grande esa carta enviada desde la Francia de la revolución a los esclavos , prometiéndoles la libertá, que cita Glissant en caribbean discourses, en la que casi debería leerse al calce un: Rousseau no existe! y que lo que diferencia a Cesaire de Breton es que en el Caribe no se necesita esfuerzo pa ser surrealista, que el carnaval está ahí claritito y que por eso oswald de andrade era una relectura de bachtin y casi que me mandan de una pata de nuevo pa la Iupi, jeje. un abrazo,

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  4. La cierta manera de Benítez Rojo también está en el mangú, en el caminao y en el saoco. Hay gente que te atacará por los signos de interrogación al final, espera los fundazos nacionalistas. Pero pensándolo bien, ¿por qué no ponerle signos de interrogación a todo? Si para sobrevivir en la escuela secundaria tuviste que aprender a hablar en boricua, ¿te hace eso boricua? ¿se puede dejar de ser dominicano en dos minutos? ¿Está lo dominicano en decir coño, cosa y vaina y comé moro con cajne?

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  5. It's been a while since I've visited...funny I should come across this post....esa 'cierta manera' fue la cosa que mejor entendi de todo aquel semestre q pasamos...hmm...
    y a mi...(como vivia antes en Lakeshore) me han confundido por polaca, rusa, judia... todo menos canadiense, al menos la canadiense q me creo (mita' noruega mita' de gales)...vaya.

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