sábado, marzo 31, 2007

Cartografías de 'Ciudad'


En Las ciudades invisibles, Italo Calvino especula sobre la ciudad como objeto que exhibe su jerga propia, como cuerpo cuyos accidentes es posible entender como se entiende un lenguaje. Emoticons (Terranova, 2007), el último libro de cuentos de la reconocida autora dominicana Aurora Arias, se hace eco de esta idea validada por el pensamiento teórico contemporáneo. La propuesta estética de Arias en Emoticons, su tercera colección, continúa la línea inaugurada con su célebre Invi’s Paradise(1998), a la cual siguió Fin de mundo y otros relatos (2000), publicada en Puerto Rico.

Todas las historias de Arias acontecen en el atribulado espacio de “Ciudad”, arquetipo que lo mismo caracteriza a la capital dominicana descubierta en cada detalle de la narración que a cualquier otra urbe de este Caribe “all inclusive”. Entre los textos más logrados de Emoticons se encuentran “Bachata” y “Novia del Atlántico”, protagonizados por James Gatto, un enigmático trotamundos norteamericano que aparece también en el cuento que da título a la colección. Mención aparte merece “Parquecito”, relato que tiene como escenario la pequeña plaza situada frente al Convento de los Dominicos en la zona colonial, y en donde se dan cita al anochecer los más variopintos personajes de un Santo Domingo invisible y marginal.

Con su acostumbrado estilo ágil y poético, Arias destapa en Emoticons un Santo Domingo a la vez tierno y desgarrador que no compagina con la cultura de pompa y boato que copa los suplementos sociales en la prensa dominicana. Se trata de un Santo Domingo poblado de jóvenes hastiados, revolucionarios cínicos, locos de variado calibre y turistas no menos atormentados que se juegan lo indecible por un amago de felicidad. Los cuentos de Emoticons, como sucede con buena parte de la literatura dominicana más reciente (Rita Indiana Hernández, Rey Andújar, Juan Dicent), también abordan con franco desenfado el tema de la homosexualidad, la diversidad religiosa y el siempre urticante asunto de los nacionales haitianos, temas que siguen siendo incómodos para el establishment cultural y que en la narrativa de Arias reciben un tratamiento positivo.

La obra de Aurora Arias ocupa un lugar preponderante en la briosa narrativa dominicana de las últimas dos décadas, una literatura a la que ya es hora de empezar a prestar la debida atención crítica. NR

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