sábado, mayo 17, 2008

Martha y Nestor

Presentación de Boca de lobo
Toronto, 14 de mayo de 2008

Hace alrededor de tres años, Martha Bátiz me puso en las manos un libro de cuentos de su autoría con un título que me puso los pelos de punta: A todos los voy a matar. Picado por la curiosidad e imaginando un tratado feminista de barricada, esa misma noche inicié la lectura de sus cuentos. Grande fue mi sorpresa al percatarme de que estaba ante una escritora de acendrada vocación, eso que el maestro del relato latinoamericano Juan Bosch ha considerado como la condición imprescindible para ser un auténtico cuentista.

Desde las primeras páginas del volumen, pude percatarme de la sólida formación y la vasta cultura literaria de Martha Bátiz. Su prosa económica, de temas precisos y bien hilvanados daban cuenta de una autora en completo dominio de la técnica. Desde ese primer contacto con su obra, Martha ha contado con mi lealtad como lector.

Yo, que me gano la vida desmenuzando la obra de otros, en una ocasión le comenté que equivocaba sus prioridades al embarcarse en los pormenores y afanes de un doctorado en letras cuando el oficio para el cual estaba sin duda predestinada era justamente el hacer la literatura que estudiaba con tanto ahínco. Y es que conocer el universo narrativo de Martha Bátiz conlleva el aceptar un hecho que a todo el mundo le parece obvio menos a los críticos literarios: el carácter derivativo de toda empresa de la razón frente al dominio de lo imaginario.

panel

Martha se inició en el ruedo editorial a la temprana edad de 23 años publicando sus cuentos en el rotativo Uno más uno, periódico en donde luego mantendría una columna semanal. A los 25 años se alzó con un segundo lugar en el prestigioso Concurso Internacional de Cuentos “Miguel de Unamuno”, otorgado en Salamanca, España. Desde entonces le han llovido galardones; el más reciente fue una primera mención en el Premio Internacional de Novela Casa de Teatro en República Dominicana, el cual le ha valido la publicación de Boca de lobo, la obra que nos convoca esta noche.

Boca de lobo, primera incursión de Martha en la narrativa de largo aliento, viene a confirmar lo que sus fieles lectores ya sabíamos de sobra: que estamos ante una escritora que asume su oficio con el estoicismo y disciplina de los grandes maestros.

Boca de lobo cautiva desde la primera página con una estructura de múltiples registros y un finísimo uso del tiempo narrativo. En la novela se desgaja la historia de una exitosa cantante de ópera en su debut como solista en la Ciudad de México. Minutos antes de la función debe contestar el cuestionario de una entrevista y lidiar con la noticia de la gravedad de su padre. Todo se combina para revelar una infancia traumática, caracterizada por un cuadro severo de violencia doméstica que va a contribuir a la muerte de la madre y a la virtual desintegración del núcleo familiar.

Lectura

Con una pericia que recuerda las novelas de Manuel Puig en cuanto al buen uso de los recursos narrativos propios del cine, en Boca de lobo se explota con asombroso éxito las convenciones del melodrama. Martha entiende bien las posibilidades críticas del melodrama como medio que retrata con singular crudeza las taras del paternalismo, la desigualdad y la violencia real y simbólica que caracteriza a las sociedades latinoamericanas del capitalismo tardío. El balance entre la vida del personaje de ópera que debe representar la protagonista, la Susana de Las bodas de Fígaro, y su propia historia personal marcada por intrigas de telenovela es sencillamente perfecto. El resultado, por supuesto, es una pequeña obra de arte.

Celebremos con Martha esta nueva contribución a la bibliografía latinoamericana. Su trabajo y talento merecen todo nuestro encomio.

Néstor E. Rodríguez

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