jueves, julio 19, 2012

Azúcar amargo

El 31 de agosto de 2007 el despacho de abogados estadounidense Patton Boggs radicó una demanda en la corte distrital de Boston, Massachusetts. La demanda, con el número de registro 07CA11623DPW, establece que la familia Vicini fue difamada en la película The Price of Sugar (2007), dirigida por William Haney y financiada por Uncommon Productions. En esta polémica cinta el sacerdote Christopher Hartley denuncia las miserables condiciones de vida de los braceros haitianos y dominico-haitianos en los bateyes del Este.

La demanda, interpuesta a nombre de los hermanos Juan y Felipe Vicini, especifica 53 puntos del documental en donde supuestamente se tergiversa la verdad en torno a la situación de los braceros en los bateyes propiedad del consorcio dominicano.

Éste y otros documentos relacionados al litigio son materia de dominio público en los archivos del Centre for Diaspora and Transnational Studies de la Universidad de Toronto, en Canadá, en donde se proyectó The Price of Sugar en octubre de 2009.

El litigio entre los hermanos Vicini y Uncommon Productions se ha visto dilatado por diversos tecnicismos legales, entre ellos la moción de la productora estadounidense de diligenciar un dictamen acelerado decidido sólo por un juez (“summary judgement”) y el debate en torno a la validez de considerar a los hermanos Vicini “figuras públicas”, detalle que implica que los abogados de Juan y Felipe Vicini deberán probar en corte que Uncommon Productions sabía que las acusaciones de abuso en contra de los demandantes eran falsas.

El argumento principal de los abogados de la familia Vicini para sustentar su demanda por difamación es que las acusaciones de abuso se basan en pruebas de hechos acaecidos en tierras que pertenecen a otros consorcios azucareros.

Independientemente de quién tenga la razón en este litigio, lo cierto es que las imágenes que se aprecian en el documental son de una crudeza desgarradora, lo cual es prueba fehaciente de que en la República Dominicana de hoy existen bateyes en donde los braceros sobreviven en condiciones infrahumanas.

En efecto, los testimonios recogidos por el padre Hartley revelan una población desprovista de las necesidades más básicas, además de que se les impide la libertad de movimiento y la garantía de un contrato de trabajo transparente.

Entre los cuadros más penosos que se pueden apreciar en The Price of Sugar está el de niñas y niños picando caña y el de barracones que en lugar de cielo raso tienen una red de alambre de púas.

Da grima constatar que en República Dominicana hay empleadores que obtienen copiosos beneficios económicos en el negocio del azúcar a fuerza de prácticas propias de los tiempos oscuros de la colonia.


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