martes, diciembre 09, 2014


Obama y Jefferson

La historia nacional de cualquier estado es pródiga en ironías, pero cuando se trata de los Estados Unidos éstas parecerían resaltar más. Por ejemplo, Thomas Jefferson, redactor de la Declaración de Independencia en 1776, vivió hasta la vejez en su casa de Monticello, Virginia, acompañado de ochenta de los doscientos esclavos negros que poseía. A su muerte en 1826, le había concedido la libertad a solo siete de ellos. Llama la atención la parquedad de ese gesto de desprendimiento de Jefferson, quien había escrito en el documento que anunciaba la separación de Inglaterra que “todos los hombres son creados iguales”, y que, como tal, eran poseedores de “ciertos Derechos inalienables, como son el derecho a la Vida, a la Libertad y a la búsqueda de la Felicidad”. Siglos después, la historia de los Estados Unidos no deja de producir contradicciones. Quizá la más chocante de este momento sea la de ver al primer presidente negro de ese país pasando a la historia no por eso, sino por haber liderado a su país en el período de mayor represión policiaca contra la población negra desde los tiempos de Martin Luther King Jr. y el Civil Rights Movement.

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